Curiosidades

El sentido del gusto se produce gracias a 4 tipos de receptores diferentes que hay en la boca, a la información que transmiten estos receptores se suma el sentido del olfato; toda esta información mezclada nos proporciona la capacidad de saborear los alimento y determinar si está en buen estado o si posee sustancias tóxicas. 

Los humanos poseemos 9.000 receptores gustativos, por el contrario los perros tienen alrededor de 1700 y los gatos únicamente 470 papilas gustativas. Por el contrario nuestras mascotas tienen un sentido del olfato mucho más desarrollado que el nuestro. 

No sólo nos diferenciamos en el número de receptores gustativos sino también en la sensibilidad de éstos. 

GATOS

Un estudio reciente confirmó que los gatos son mucho más sensibles a sustancia amargas, de ahí lo exquisitos que son a la hora de elegir la comida. Otra diferencia es que nuestros compañeros felinos no sienten el sabor dulce, ya que son animales carnívoros estrictos y no incluyen en su dieta de forma natural alimento dulces. Sienten preferencia por materias de origen animal frente a las de origen vegetal.  Sienten atracción por el salado, ácido y el sabor umami. 

Un comportamiento interesante en gatos es que si asocian un alimento o sabor con un momento estresante, se produce “neofobia” que es un fenómeno de rechazo en el futuro a ese alimento, ya que lo asociará a un momento desagradable y de estrés.

PERROS

Los perros no detectan el sabor salado, por lo que no hace falta aderezar sus comidas, de hecho tiene efectos secundarios cardiacos y renales si les damos una dieta alta en sodio. 

Sienten con intensidad el sabor amargo aunque menos que los gatos. 

Como son carnívoros facultativos, su dieta natural también incluye alimentos dulces por lo que sienten  atracción por este sabor, de ahí que a muchos perros les atraigan las frutas, las zanahorias, el pan…

Los perros tienen una peculiaridad en su lengua (una papilas en la punta de la lengua) que les capacita para saborear el agua, aunque ésta para los humanos es insípida e inodora, los perros pueden diferenciar sabores y olores en el agua. También detectan más matices de sabores y olores en la carne que el ser humano. Nuestras mascotas caninas también sienten el umami, el ácido y al igual que el gato tienen más sensibilidad que los humanos por sustancias amargas. 

En conclusión, no debemos alimentar a nuestros animales con nuestras comidas, ya que contienen sabores que no sienten y sustancias que no son recomendables para ellos. 

Y recordemos que los GATOS son insensibles al dulce, los PERROS al sabor salado y que tienen menos sensibilidad al sabor en general pero que lo compensan con gran sensibilidad olfatoria.  

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