Virus

Todos hemos oído hablar alguna vez de la temida parvovirosis. Es una enfermedad que reconocemos fácilmente porque nuestros perros (no afecta a los gatos), generalmente cachorros, se ponen muy enfermos, sin querer comer, muy decaídos y presentan diarreas con sangre y vómitos.

Pero ¿qué es realmente la parvovirosis?

La parvovirosis es una grave enfermedad producida por un virus, el Parvovirus canino. Este virus es muy resistente y ataca con mayor frecuencia a cachorros, aunque los perros adultos sin vacunación previa pueden también contraerla. El cuadro clínico es el resultado de la acción de dicho virus sobre las microvellosidades intestinales, ocasionando serios desórdenes en el aparato digestivo y es reconocida como una gastroenteritis hemorrágica. El parvovirus es sumamente resistente, pudiendo permanecer activo en suelos contaminados por material fecal infectado, por más de seis meses. Debe ser eliminado con cloro o sus derivados (Lejía).

¿Cómo puede mi perro contagiarse de parvovirus?

La enfermedad se transmite, cuando el perro entra en contacto con heces contaminadas. Los animales más afectados son los cachorros no vacunados o que no han completado su calendario de vacunación. Perros correctamente vacunados, pueden contraerla en algunos casos, pero el pronóstico de la enfermedad, por lo general, es favorable.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

El diagnóstico se hace en la clínica veterinaria mediante un test rápido que analiza la presencia del virus en las heces.

¿Qué síntomas presenta un paciente con parvovirus?

Los síntomas son: fiebre, decaimiento, falta de apetito, vómitos espumosos y diarreas sanguinolentas y dolor abdominal.

¿Cómo se trata el virus?

Es importante recalcar, que no existe un tratamiento específico para este virus, por lo que se tratan los síntomas que se evidencian. Un tratamiento de soporte adecuado y a tiempo, puede salvar la vida del animal. Un perro afectado de parvovirosis debe ser inmediatamente hospitalizado, para prevenir la deshidratación y tratar los síntomas que presenta de manera inminente, pues cuanto más avanzan los efectos del virus sobre el cuerpo, sin un buen soporte hospitalario, peor es el pronóstico del paciente. Aun así, el pronóstico siempre es reservado y la tasa de mortalidad es elevada.

¿Qué puedo hacer para proteger a mi mascota?

Lo fundamental, es prevenir la enfermedad, lo cual se logra cumpliendo el calendario de vacunación del cachorro y unas adecuadas condiciones higiénicas, recalcando la importancia de no exponer al cachorro al patógeno antes de ser vacunado y desparasitado correctamente. Actualmente, hay vacunas de gran eficacia que pueden ser utilizadas a partir de las cuatro semanas de vida del cachorro. Tras la primera dosis, se debe aplicar una correcta revacunación para que la protección sea totalmente efectiva. Una buena

nutrición y una buena desparasitación proporcionan al organismo una buena resistencia frente agresiones externas, pero nunca hay que olvidar la importancia de la vacunación

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